Redwood Materials, una startup dedicada al reciclaje de baterías de iones de litio, ha estado en una trayectoria de crecimiento notable en los últimos años. Con sede en Carson City, Nevada, la empresa ha asegurado acuerdos con gigantes como Toyota, Panasonic y General Motors, y ha comenzado la construcción de una nueva fábrica en Carolina del Sur. Sin embargo, el CTO de Redwood, Colin Campbell, identificó una brecha en su fuerza laboral de 1,100 empleados que necesitaba ser abordada.
Un nuevo enfoque en la investigación y desarrollo
Para cerrar esta brecha, Redwood ha inaugurado un nuevo centro de investigación y desarrollo en San Francisco, un movimiento estratégico que busca aprovechar el vasto talento disponible en el área de la Bahía. Este centro, que ocupa 15,000 pies cuadrados en el Design District de la ciudad, está diseñado para albergar a ingenieros que trabajarán en todos los aspectos del ecosistema de baterías, desde la ingeniería química y la ciencia del cátodo hasta la ingeniería de software y eléctrica.
La producción de cátodos es un componente crucial del negocio de Redwood, que generó $200 millones en ingresos en 2024. Aunque el centro solo cuenta con un puñado de ingenieros en este momento, Campbell anticipa que eventualmente empleará a 50 o más personas. “Tuvimos un año realmente bueno, y tuvimos grandes ingresos”, comentó Campbell, señalando que la expansión del equipo de ingeniería ha sido limitada por la capacidad de contratación.
La importancia del talento local
San Francisco fue elegido como el lugar ideal para este nuevo centro por varias razones, siendo una de las más destacadas la abundancia de ingenieros de hardware y software en la región. “Solo necesitamos ampliar el espectro de donde podemos contratar”, añadió Campbell. Esta estrategia no solo busca fortalecer el equipo de Redwood, sino también impulsar la innovación en el desarrollo de maquinaria y equipos necesarios para la producción de baterías.
Las baterías de iones de litio están compuestas por tres bloques de construcción críticos: un ánodo, un cátodo y un electrolito. Redwood tiene la capacidad de recuperar materiales esenciales como litio, níquel y cobalto a través de su proceso de reciclaje, pero su ambición va más allá del reciclaje. La empresa está construyendo un ecosistema de baterías de extremo a extremo que abarca todo el ciclo de vida de las baterías de iones de litio, incluyendo reciclaje, refinación y remanufactura.
Desarrollo de equipos y diagnóstico de baterías
Campbell también enfatiza la necesidad de que los ingenieros trabajen en el desarrollo de equipos para las fábricas de Redwood. “Una parte importante de por qué es difícil construir fábricas en EE. UU. es que no tenemos la base industrial para fabricar mucha de esta maquinaria”, explicó. Además, los ingenieros en el laboratorio se enfocarán en métodos de diagnóstico de baterías que ayudarán a entender la salud de los paquetes de baterías, lo que podría beneficiar a otras áreas del negocio.
“Es importante comenzar con la base del negocio, que son los materiales de las baterías. Y sobre eso, construimos todos estos otros proyectos”, concluyó Campbell. Aunque el diagnóstico no será la principal fuente de ingresos para Redwood, se alinea con la filosofía de la empresa de maximizar la vida útil de los productos y minimizar el desperdicio.